Ciencia, tecnología y divulgación periodística: los tres pilares de Life CELSIUS

Ciencia, tecnología y divulgación periodística: los tres pilares de Life CELSIUS

El proyecto Life CELSIUS, basado en tecnologías no convencionales orientadas a reducir el consumo energético en el tratamiento de aguas residuales, presentará sus resultados finales el próximo 26 de septiembre, tras tres años de experimentación en la planta piloto instalada en la estación depuradora de Archena (Murcia), donde ciencia, tecnología y divulgación periodística han estado indisolublemente unidas.

En junio de 2016, la planta comenzó a operar tras obtener los primeros resultados de la etapa anterior, gracias al proyecto OptiAnMBR, liderado por Acciona Agua, Esamur (Entidad Regional de saneamiento y tratamiento de aguas residuales de Región de Murcia) y Cetenma (Centro Tecnológico de Energía y Medio Ambiente).

Un gran desafío

La gran apuesta de Life CELSIUS ha sido ahorrar energía en los procesos de depuración, reducir los gases de efecto invernadero y eliminar la mayor cantidad de materia orgánica y nutrientes de las aguas residuales.

Con el objetivo de consumir menos, producir más y no contaminar, esta iniciativa, impulsada por Acciona Agua y la Agencia Efe y cofinanciada por el programa medioambiental europeo Life, combinó por tanto un proceso de eliminación de materia orgánica en un biorreactor de membrana anaeróbica y posterior eliminación de nitrógeno mediante bacterias Anammox.

Las principales ventajas de la primera etapa, resultado del proyecto OptiAnMBR, fueron, por un lado, que las bacterias responsables de la degradación de la materia orgánica podrían hacerlo sin necesidad de una fuente de calor externa y así reducir las necesidades energéticas del proceso y, por otro lado, que estos microorganismos no necesitaban oxígeno para sus funciones metabólicas, lo que reducía la necesidad de aireación.

En una segunda fase, Life CELSIUS instaló un sistema que, con una aireación limitada, elimina los nutrientes nitrogenados transformándolos en gas nitrógeno.

La combinación de estos dos pasos permitiría, por tanto, ahorrar un 60% de la energía necesaria para los principales procesos de tratamiento de aguas residuales, lo que supondría una importante reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

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